Columna publicada en G5 Noticias por la Mesa Hábitat Región de Valparaíso de la Comunidad de Organizaciones Solidarias.

Cada día compartimos el espacio urbano con personas que no tienen hogar y que su realidad suele pasar inadvertida. La situación de calle ha aumentado, son miles en nuestra región y en el país, y es la expresión más extrema de la pobreza. La falta de vivienda, el consumo problemático, problemas familiares y factores económicos son algunos de los motivos que contribuyen a esta compleja realidad.

Cada invierno, la crudeza del frío revela una verdad incómoda: nuestras ciudades no están preparadas para acoger a quienes no tienen un hogar. Este año está pronosticado un invierno especialmente frío y lluvioso, pero más allá del clima, lo que realmente hiela es la falta de espacios dignos, suficientes y permanentes para las personas en situación de calle.

Hoy compartimos veredas, plazas, bordes costeros, terminales y muchos lugares con quienes han sido desplazados por la pobreza, la violencia y la exclusión. Sin embargo, su presencia sigue siendo ignorada o tratada como un problema de orden público, y no como lo que realmente es: una emergencia humanitaria sostenida en el tiempo. Aunque el Programa Código Azul es una respuesta valiosa ante situaciones climáticas extremas, es temporal y se aplica sólo en algunas comunas de la región.

No pasemos de largo, no porque sea invierno, sino porque nadie debería vivir ni morir en la intemperie.

Carlos Valenzuela Comunicaciones

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