Por Román Figueroa, director Fundación Superación de la Pobreza-Servicio País, Tarapacá
Cada 9 de mayo, la conmemoración del reconocimiento de la Ganadería Camélida como patrimonio cultural inmaterial de Chile nos invita a reflexionar sobre el profundo valor que esta actividad representa para las regiones del norte del país. En Tarapacá, la crianza de llamas y alpacas no constituye únicamente una actividad económica; es también una expresión viva de identidad, cultura, historia y permanencia.
Hablar de ganadería camélida es hablar de comunidades que, por generaciones, han construido formas de vida profundamente vinculadas al altiplano y al desierto. Es reconocer a familias y comunidades indígenas que han preservado conocimientos ancestrales sobre el manejo animal, el uso sustentable del territorio, la producción textil y la convivencia armónica con un entorno marcado por condiciones extremas. La ganadería camélida nos recuerda que también existen formas de riqueza asociadas a la cultura, la memoria y al patrimonio.
Desde la Fundación para la Superación de la Pobreza creemos que actividades como esta, representan una oportunidad concreta para impulsar estrategias de desarrollo local con pertinencia territorial, cultural y ambiental. Sin embargo, estos territorios presentan, paradójicamente, altos indicadores de pobreza y múltiples brechas históricas: aislamiento geográfico, dificultades de conectividad y escasas oportunidades de comercialización.
Las comunidades alto andinas han sostenido una práctica que hoy adquiere mayor relevancia frente a la necesidad de construir economías más sostenibles y a los desafíos como el cambio climático y la seguridad alimentaria. La ganadería camélida posee un enorme potencial, no sólo por el valor de productos como la fibra y la carne, sino también por las oportunidades que ofrece en ámbitos como el turismo y rescate patrimonial.
”"En Tarapacá, hablar de ganadería camélida es pensar en el potencial del turismo rural, en cadenas de valor con identidad local, en economías que dialogan con el entorno."
En Tarapacá, hablar de ganadería camélida es pensar en el potencial del turismo rural, en cadenas de valor con identidad local, en economías que dialogan con el entorno. Para que esas oportunidades se concreten, se requiere voluntad política, articulación entre actores públicos y privados, y un compromiso real con los territorios más rezagados. Se necesitan políticas públicas integrales que fortalezcan al sector desde una mirada a largo plazo, mejorando infraestructura, conectividad, apoyo técnico, y oportunidades de comercialización para pequeños productores.
Como fundación, valoramos la articulación, que desde el año 2021, lleva a cabo la Red de ganaderos y ganaderas del territorio biocultural andino, para impulsar procesos asociativos. Agradecemos trabajar de la mano de ellos, y de las familias aymaras dedicadas a esta práctica ancestral en las localidades Ancovinto, Cancosa y Laguna del Huasco en la región de Tarapacá, lugares que hoy son referentes del renacer camélido.
Apostar por el fortalecimiento de esta actividad es también apostar por la dignidad, la permanencia de las comunidades y el desarrollo sostenible de un territorio fundamental para la biodiversidad de nuestro país. Cuando apoyamos la ganadería camélida, no sólo impulsamos una actividad productiva: fortalecemos la economía local, identidad, cultura y futuro para Tarapacá.
Columna publicada en La Estrella de Iquique el 24 de mayo de 2026.





